Mariquitas


De pequeñas jugábamos con muñecas recortables, que nosotras llamábamos “mariquitas”. Nos las enviaba mi abuela Carmen en unos paquetes con avellanas, tebeos y cartas. Eran los paquetes de España que olían a campo y a chorizo. A gloria.

Recortábamos las muñecas de papel y sus vestidos. Nos las repartíamos, sin reñir. Las bautizábamos. Después guardábamos sus vestuarios y complementos (algunas tenían sombreros, paraguas o bolsos) en unos sobres que eran sus maletas. La caja de cartón, la casa. Al principio les probábamos toda la ropa, pero pronto pasábamos a otra cosa. Ir de compras no era el juego. Ir a la moda, tampoco.

Era un juego de casa. No recuerdo que nuestras compañeras belgas jugaran a ese juego. Pero las mariquitas no son patrimonio español. Las hay, y preciosas, publicadas en otros países. Muñecas que ya son centenarias. Las españolas (que no sacábamos de casa) eran monísimas. Y es que. como diría mi madre, “no hay como las modistas de España para la ropa infantil”.

Como ando en un proyecto de ilustración, he buscado y he encontrado un fantástico pequeño museo, el de Marga Lozano, http://mariquitinas.blogspot.com Me lo he pasado pipa recordando.

¿Por qué aquí?

Os explicaré cómo jugábamos en realidad con nuestras muñecas de papel mi hermana y yo. Lo que hacíamos era inventarnos las vidas de nuestras muñecas. Con todo lujo de detalles. Como si estuviéramos creando un personaje, rellenando mentalmente las fichas sin olvidar ninguna característica o particularidad. Tal cual. Ese era el verdadero juego con el que nos pasábamos las horas muertas.

Una vez elaborado el perfil de la muñeca (que ya no era tal, sino “Fulanita”), nos inventábamos situaciones, escenas y argumentos. Historias. Pulíamos y retocábamos nuestros personajes para adaptarlos a las situaciones creadas. A veces, se nos iban de las manos.

Sin saberlo, estábamos “escribiendo”, aunque nosotras a eso lo llamábamos “discurrir”.

  

Anuncios

2 comentarios sobre “Mariquitas

Agrega el tuyo

  1. Antes el principal juguete era la imaginación. Gracias a ella, en Villar había castillos medievales, fuertes de la legión, galeones españoles y hasta naves marcianas. La aldea era un lugar muy propenso a la sugestión. Abrazos.

    Me gusta

  2. Perdona, Rubén, que has debido leer la versión que andaba corrigiendo (estoy de limpieza de sábado). Por suerte, los niños siempre tendrán imaginación (aunque tengan más juguetes). Abrazos.

    Me gusta

Comenta, no te cortes.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: