Gafas bifocales


Esta reflexión se la dedico, en especial, a Adelfa Martín, quien se me ha quejado (con razón) de esos lectores que le dicen cosas como: “Me encanta tu novela, pero le falta un guión…”

Hasta no hace tanto los libros que leíamos nos llegaban avalados por un sello editorial.

A veces, estas lecturas eran de nuestro agrado; otras no tanto. Algunos escritores nos apasionaron; otros menos, otros nada. Como lectores, clientes de las librerías o usuarios de las bibliotecas, decidíamos si seguir rastreando ese género, ese autor, o si decantarnos por otros derroteros. Depositábamos nuestra confianza en esas editoriales que nos parecían de confianza, pues lo que publicaban alcanzaba ese nivel de calidad que le exigíamos a nuestras lecturas, y nos dejábamos guiar…

Todo esto se puede trasladar, aún hoy, al presente. Como lectores seguimos teniendo nuestras preferencias en materia de géneros, autores o casas editoriales.

Pero, hoy día, la industria editorial se ha ensanchado, trascendiendo los límites del sector. Se publica más que nunca, en las grandes editoriales ya clásicas y consolidadas y en las más pequeñas e independientes, pero también en las numerosas plataformas de edición, ya sean de autopublicación o de coedición.

Estas últimas publicaciones que no cuentan con el amparo de un equipo editorial, por fuerza, no pueden competir al mismo nivel en el mercado editorial que las que sí cuentan con el refuerzo de un equipo editorial.

Las desigualdades no solo afectan al proceso de difusión y, muy importante, distribución de la obra, sino que radican en los acabados del producto, es decir, en la calidad del libro.

Cualquiera de nosotros, escritores principiantes, sin agente literario que respalde nuestro manuscrito y lo ofrezca a las editoriales en busca de editor, sabe lo difícil que resulta, por no decir casi imposible, encontrar ese editor, esa mano protectora que guiará nuestro borrador hasta convertirlo en un producto digno de ser expuesto en los escaparates de cualquier librería.

Y, cuando digo “digno” me refiero a que esté en disposición de pasar todos los controles de calidad. Una apariencia mimada como objeto físico: cubierta diseñada por expertos en diseño gráfico, con imágenes sugerentes, fotos de alta resolución y tipografías cuidadas; papel de gramaje adecuado y de tacto agradable; textos, datos biográficos y reseñas de contraportada redactados por redactores; aspecto visual de las galeradas cuidadosamente maquetadas; resultado de la impresión intachable, sobre papel apropiado, etcétera.

Todos estos detalles, pequeñeces que damos por supuestas en los libros “competentes”, son obra de un equipo formado por varios profesionales, desde la editorial a la imprenta.

Al hojear el libro cualquier aspecto tipográfico estará ajustado de tal manera que asegure una experiencia lectora siempre agradable.

Al leerlo, no encontraremos (normalmente) erratas ni gazapos, porque ya se habrán encargado los correctores de limpiar el texto, eliminar posibles faltas de ortografía, resolver incongruencias gramaticales. También, de pulir el estilo.

Obviamente, no reparamos en todo ese proceso previo; como lectores, nos basta con el nombre del escritor y el título (cuya elección, también, habrá sido barajado por el editor).

Por su volumen, sopesaremos si lectura breve o libro de playa. Compraremos uno de bolsillo o bien otro edición cuidada, magníficamente ilustrada, según sea para leer en el bus o para regalarlo, confiando de antemano en su calidad.

¿Y qué nos pasa cuando leemos libros editados por los propios autores?

Lo primero que percibimos, solo con tocarlo, es que el libro es más “endeble”. ¿Será que el papel de la cubierta es peor, le faltarán las solapas? Bueno, eso no debería sorprendernos como lectores avezados a los libros de bolsillo, pero es que tampoco la portada luce como esperábamos… Es tan sosa y anodina o tan abigarrada que da espanto. Y esa biografía… si parece una redacción escolar, ¡ay!

Lo peor es cuando nos metemos dentro…

Esos guiones de diálogo ¿estarán bien empleados? ¡Horror, pero si hasta hizo faltas!

Ni siquiera el estilo nos convence…

Pena porque la historia prometía…

Sentimos algo cercano al bochorno, sobre todo, si conocemos al escritor, ¿qué le diremos?

Si no sabemos lo que vale un libro, cometeremos la torpeza de decir cosas como: “Sí, me ha gustado, pero ¿sabías que “arpía” se escribe sin hache?”

Si sabemos lo que cuesta hacer un libro, imperfecto y medio casero, entonces tendremos algo más de tacto con nuestra crítica.

¿Cómo?

Como lectora propongo dos tipos de gafas, o unas bifocales. Unas, estándar, las usaremos para esos libros que sí han pasado el filtro editorial. Ahí no valen excusas, y nuestra valoración se ajustará al sentido crítico, criterios estéticos y literarios. En ese caso tampoco nuestra opinión lectora trascenderá; no le importará demasiado a nadie, ni siquiera al escritor.

Las otras gafas, de otra pasta, las reservaremos para leer esos libros hechos de la nada, casi como si fuéramos  lectores cero, como de hecho seremos con esas historias que tampoco han pasado por el tamiz de un lector profesional.

Personalmente, si el texto me resulta insufrible abandono. No comento.

Si me parece una joya pero algo sucia, tomo nota de cómo abrillantarla y, si tengo un poco de confianza con el escritor, se lo diré, pero resaltando lo salvable y añadiendo esas correcciones que, a mi parecer, embellecerían el texto, si cabe una segunda edición (en algunas plataformas, como Create Space, es posible modificar detalles de una publicación).

Cuando por fabuloso me deja sin palabras, lo aplaudo. Sin cortarme. Poca cosa, un aplauso por tantas horas de trabajo, por tanto desvelo, ya sé… Y deseo que pronto me pondré las otras gafas, las de leer sobre seguro, para disfrutarlo en una edición como se merece.

Es verdad que el lector no tiene por qué hacerse cargo de la sacrificada carrera de esos escritores principiantes empeñados en publicar a toda costa, en que se lea su libro a pesar de tantas imperfecciones; ni siquiera conocer las bambalinas editoriales. Quizás si los editores añadieran todos los créditos del personal que interviene en una publicación los lectores serían más conscientes de que un buen libro es obra del escritor, por descontado, y de un competente equipo editorial.

Yo, personalmente, agradecería que mis lectores me señalaran mis fallos. Estoy pensando en añadir una página, tipo formulario, al final del próximo libro que me atreva a publicar, con un contacto para que me envíen todos los fallos que hayan encontrado, y un espacio en blanco para los comentarios, si quieren añadir algo. No sé, es una idea.

Otra, que vayan corrigiendo sobre la marcha; después de todo, el libro ya es suyo. Yo solo lo escribí…

Foto por cortesía de Marianne Antolín

Anuncios

2 comentarios sobre “Gafas bifocales

Agrega el tuyo

  1. Saludos desde México Laura.
    Me ha gustado mucho esto que has escrito. Tienes muchísima razón en lo que dices. Creo que muchos cuando empezamos a escribir y pensamos en escribir un libro nunca imaginamos todos los aspectos que hay atrás de lo que vemos cuando hojeamos cualquier libro.
    Pero de ahí a querer publicar algo que está mal escrito y no tiene pies ni cabeza hay un mundo. Creo que el sentido común debería decirnos que para publicar algo debe estar presentable, si no, pasa eso que también narras tan bien.
    Te dejo un abrazo y el gusto de pasar por acá.

    Le gusta a 1 persona

  2. Hola, Gildardo,
    No sé qué pasó, pero mi respuesta no se grabó (le di mal a la tecla, seguro). Te pido disculpas, pues no responder es algo horrible.
    No, no es fácil editar algo presentable desde todos los puntos de vista: el aspecto externo del libro y, más importante, su contenido. Pero no es imposible, si le ponemos empeño y tesón. En eso estamos, ¿no?
    Bienvenido a mi pequeño espacio, y encantada de saber que te llegan mis reflexiones.
    Un abrazo para ti también.

    Me gusta

Comenta, no te cortes.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: