¡Corten!


5 razones prácticas para escribir primeras novelas cortas (y otra razón para no alargarlas)

Somos principiantes, pero ambiciosos, algo perfeccionistas, y nos sobra valor.

Por ahí, nos embarcamos en aventuras descabelladas, como escribir primeras novelas.

En general, sabemos cómo acabará nuestra historia, sobre todo, si partimos de un esquema aunque sea mental, pero no siempre tenemos claro cuándo poner el punto final. ¿Cuántas palabras intercalar entre la primera y la última frase?, he ahí el dilema de la extensión de nuestra novela.

Por convención, se suele aceptar por novela un texto novelado formado por un mínimo de 40.000 palabras; más o menos 150 folios DIN A4 mecanografiados a doble espacio con una fuente, tipo Arial o Times New Roman, de 12. ¿Cuántas palabras caben en un folio DIN A4? Una línea contiene una media de 11 palabras y en un folio DIN A4 caben aproximadamente de 32 a 35 líneas. En un folio de este tamaño cabe una media de 350 a 400 palabras. Sin embargo, para que esto se cumpla, el folio debe contener entre un 80 y un 90% de texto.

Esta medida de ciento cincuenta folios suele ser, de hecho, la extensión mínima que se requiere en los premios literarios.

(Para los audaces, dejo aquí un enlace donde se pueden consultar convocatorias actualizadas de premios literarios.)

El recuento de palabras, como sabéis, no es manual: cualquier procesador de textos, tipo Word, ofrece esta función entre sus herramientas.

¿Así que bastan ciento cincuenta folios para una novela?

Sí. Será una novela corta, pero será una novela.

Hay que tener en cuenta que estos ciento cincuenta folios no se traducirán en el libro impreso (tamaño bolsillo u otros estándares) en 150 páginas, sino que menguará un poco, quedando reducido a unas ciento cuarenta o algo menos.

Es verdad, un libro de ciento treinta y pico, ciento cuarenta, es un libro bien delgado. ¿Algún problema?

Personalmente, opino que en una novela corta todo son ventajas, sobre todo, si se trata de nuestra primera publicación o, si hemos sobrevivido, la segunda y hasta tercera novela.

¿Por qué pienso que es preferible empezar escribiendo, y publicando, novelas cortas?

Para no alargarles el cuento, estas son las cinco razones prácticas para acortar la novela:

  1. Se escribirá mejor
  2. Se corrige antes
  3. Será más editable
  4. Será más barato imprimirla
  5. Será menos difícil venderla

Es lógico que un texto extenso se nos vaya de las manos; no seremos capaces de manejar la trama; perderemos tiempo releyendo; y nos surgirán tantas dudas que ya no sabremos si seremos capaces de acabarlo algún día. Nos dispersaremos.

Ni qué decir sobre el calvario de la corrección (aun cuando se la encarguemos a un profesional: tocará reescribir el manuscrito).

Así lo resume Luc Deborde en su página Editions Humanis

Quand vous aurez fait un bilan du temps que vous avez passé à écrire, réécrire et à corriger vos 100 premières pages, vous constaterez probablement que vous en êtes au même point que la plupart des auteurs débutants : entre 2 et 5 jours par page. En faisant un calcul objectif, vous conclurez qu’il va vous falloir 3 à 8 ans pour terminer votre roman de 500 pages. Si vous ajoutez à ce calcul les phases de découragement pendant lesquelles plus rien n’avance, vous arriverez probablement à 10 ou 15 ans de travail. Tiendrez-vous jusqu’au bout ?

Et si vous décidiez plutôt d’écrire une longue nouvelle de 150 pages ? Vous aurez bien moins de difficultés à donner du rythme à votre récit et à organiser sa cohérence. Vous passerez moins de temps à réécrire et à corriger ce qui ne « colle » pas et vous pourrez boucler votre premier livre en 1 à 2 ans. N’est-ce pas plus réaliste ?

Traduzco:

Al hacer un recuento del tiempo que haya pasado escribiendo, reescribiendo y corrigiendo sus primeras cien páginas, probablemente constate que está en el mismo punto que la mayoría de los autores principiantes: entre 2 y 5 días por página. Haciendo un cálculo objetivo, concluirá que le hará falta de 3 a 8 años para acabar su novela de 500 páginas. Si a ese cálculo le añade  las fases de desánimo en las que nada tira hacia delante, probablemente se ponga en 10 o 15 años de trabajo. ¿Aguantará hasta el final?

¿Y si se decanta más bien por escribir una nouvelle larga de 150 páginas? Tendrá muchas menos dificultades en dotar de ritmo a su relato y en organizar su coherencia. Pasará menos tiempo reescribiendo y corrigiendo lo que no encaje et podrá dar por terminado su primer libro en 1 o 2 años. Así, ¿no es más realista?

Supongamos que no piensas enviar tu manuscrito a ninguna editorial (haces bien, es el primero), y que tomas la alternativa publicarte a ti mismo. Bien, eso implica que serás tú, o alguien que te ayude, quien se encargue de la edición. Dicho de otra manera, o bien pasar ese documento pdf, antes Word o similar, a un formato libro (si lo haces, por ejemplo, con Create Space de Amazon), o bien revisar con mucho cuidado las galeradas que te envíen, si has optado por una plataforma de autopublicación que brinde ese servicio de maquetación. En cualquiera de los dos casos (pero especialmente en el primero) te manejarás mejor con un texto corto, es de cajón.

También podría ser que te arriesgaras a enviarle tu manuscrito a esas editoriales que sí los aceptan (no son tantas, pero las hay, y suelen anunciarlo en sus páginas web concretando formatos, plazos y formas de envío), ¿qué le pasará a un mamotreto de muchas páginas?

De nuevo le cedo la palabra a Monsieur Luc Debirde, que para eso es editor:

Non, les éditeurs ne bénéficient pas d’un temps illimité. Si vous parvenez à livrer une œuvre parfaite qu’il est impossible de lâcher à partir du moment où l’on a mis son nez dedans, sa longueur n’a aucune importance. Mais si votre livre demande quelques corrections, vous risquez de décourager votre éditeur en lui proposant un roman fleuve qui lui demandera des semaines de travail.

Un roman court pourra recevoir l’accord de votre éditeur même s’il comporte des imperfections. Un roman de plus de 250 pages ne passera cette épreuve que s’il est absolument irréprochable. 

Y traduzco:

No, los editores no gozan de un tiempo ilimitado. Si logra entregar una obra perfecta, imposible de dejar desde que se ojea, no tiene ninguna importancia su extensión. Pero si su libro requiere algunas correcciones, se arriesga a desanimar al editor al proponer una novela tocho que le exigirá semanas de trabajo.

Una novela corta podrá recibir el visto bueno de su editor aunque tenga imperfecciones. Una novela con más de 250 páginas no pasará la prueba a no ser que sea absolutamente irreprochable.

En cuanto al coste de imprenta (sí, nos han rechazado el manuscrito, y no una sino un montón de veces, así que nos lo montamos por nuestra cuenta) subirá según la cantidad de páginas, además de otras particularidades como tirada de ejemplares,  gramaje del papel, y otros etcéteras. Si recurrimos a la impresión bajo demanda, esta se verá encarecida, y nuestras (exiguas) ganancias mermadas. También, aumentará el franqueo para enviar esos libros que regalaremos a los amigos que están lejos o a esas personas con las que estamos en deuda (siempre hay compromisos). Ya que asumimos el riesgo de autoeditarnos, cuanto menor sea el desembolso, mejor (menos angustias).

Además, será más vendible, porque ¿cuántos, excepto esos cuatro colegas incondicionales, se decidirán por un libro gordo-gordo de un autor desconocido? De nuevo, nos lo cuenta el editor francés:

Voilà peut-être qui bouscule vos idées reçues ? Il est vrai que les romans que l’on trouve aujourd’hui en librairie sont souvent d’énormes pavés organisés en trilogies, tétralogies ou en suites d’une dizaine de tomes. Mais regardez mieux et prenez le temps de compter : dans une librairie d’aéroport, vous dénombrerez davantage de « petits » romans que de gros pavés. Il y a une raison à ça : un petit livre coûte moins cher à imprimer qu’un gros. Il peut donc être proposé à un prix plus attractif (il s’avère que le prix a une influence considérable sur les ventes). Par ailleurs, même si la lecture d’une saga de 2 ou 3 000 pages ne vous effraie pas, vous n’êtes pas forcément représentatif(ve) du lecteur moyen. Une bonne partie du public ne parvient pas à digérer de tels monstres et préfère se lancer sur un livre plus modeste qui peut se lire en quelques jours.

Y vuelvo a traducir (por si tenéis el francés oxidado):

¿Esto, le zarandea ciertas ideas preconcebidas? Es cierto que las novelas que hoy encontramos en las librerías suelen ser grandes tochos organizados en trilogías, tetralogías o en series de una decena de tomos. Pero observe mejor y tómese el tiempo de contar: en una librería de aeropuerto, encontrará antes novelitas que tochos. Esto tiene una razón de ser: cuesta menos imprimir un librito que uno gordo. Ese podrá ofrecerse, pues, bajo un precio más atractivo (y resulta que el precio tiene una influencia considerable sobre las ventas). Además, aunque la lectura de una saga de 2 o 3000 páginas no le asuste, no es forzosamente representativo del lector medio. Buena parte del público no llega a digerir tales monstruos y prefiere lanzarse sobre un libro más modesto que pueda leer en pocos días.

Aparte estas razones, prácticas, hay otra que nos toca más la fibra sensible: tenemos que aceptar que, salvo contadas excepciones, nuestra primera novela será un pequeño fracaso, y esto es muy habitual en literatura. No es una tragedia insuperable. Aunque dé palo, hay que sobreponerse, para seguir escribiendo (¿la segunda novela, la tercera, otra cosa?)

Al dedicar demasiado tiempo y energías, extralimitándonos en nuestra ambición narrativa, contándolo todo-todo en ese primer engendro, nos costará todavía más superar el bajón, o incluso las críticas. Dejaremos al lector empachado, saturado. Sin ganas de más…

Despedimos a Luc Deborde con una reflexión que, para mí, no tiene desperdicio:

 

En vous lançant dans l’écriture d’un roman trop long, vous risquez de surinvestir sur votre livre. Je parle d’un surinvestissement en temps, mais aussi (et surtout) en sentiments. Si votre livre vous a coûté trop « cher », vous n’oserez même plus le présenter à un éditeur, car vous serez tétanisé(e) par deux sortes de peurs : 1- celle de voir votre manuscrit refusé – 2- celle de voir votre manuscrit accepté à condition de le retravailler (et là, franchement, j’en peux plus !).

Es decir:

Al embarcarse en la escritura de una novela demasiado larga, arriesga excederse con su libro. Me refiero a un excederse en tiempo, pero también (y sobre todo) en sentimientos. Si su libro le ha costado demasiado “caro”, no se atreverá ni tan siquiera a presentarlo a un editor, pues usted estará paralizado por dos tipos de miedos: 1 – ver cómo rechazan su manuscrito 2- ver su manuscrito aceptado pero bajo la condición de volver a trabajarlo (cosa que, qué quieres que te diga, ¡no puedo más!)

Así que, como en tantas cosas de la vida, también en las primeras novelas “menos es más”, al menos es lo que opino, y también Luc Deborde.

¿Y tú, te sientes un miserable por no meter toda la carne en el asador, te resiste al tijeretazo, o cortas por lo sano? Cuéntanos…

Aprovecho el tirón para enlazar mis dos novelas (cortas, por supuesto), por si…

Un mono en la despensa

Callejón con salida

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