Qué difícil es escribir la sinopsis


Estos días de atrás fui lectora cero de una novela (por cierto, muy bien escrita). De momento no puedo hablaros de ella, pues todavía está inédita, pero en breve será publicada y, quizás, entonces sí se dé el caso.

Después de darle a su autora mi valoración personal (anotaciones que ella valoró sin aspavientos), me pidió que le echara una mano para redactar la sinopsis, paso en el que nos habíamos atascado, ella como escritora y yo como lectora de prueba (le había señalado que no me gustaba cómo estaba redactada: no le hacía honor a la narración).

Tras unos cuantos mensajes de ida y vuelta, me di cuenta de que redactar una sinopsis no es una tarea que le compite al escritor, sino al editor o, en su defecto, a otra persona que pueda adoptar una distancia respecto al texto, algo que al escritor le cuesta, máxime si el manuscrito está recién acabado. ¿Por qué?

Primero, porque está agotado después de vaciar su alma sobre ese montón de páginas.

Segundo, porque le falta perspectiva —objetividad— sobre su relato.

Tercero, porque conoce demasiado su texto y al intentar resumir su contenido puede cometer dos fallos, a saber: o bien omite detalles importantes (aunque para él sobradamente conocidos), o bien pormenoriza demasiados detalles que más forman parte del argumento que del resumen.

Por salir de dudas, veamos qué es una sinopsis. La sabia María Moliner así nos lo define:

Exposición de una materia, hecha en forma que puede ser abarcada de una vez con la vista.

Según la definición una sinopsis ha de ser breve, resumida y expositiva. Una sinopsis, en definitiva, es esa frase que se leerá a vuelo pájaro, en la que se entreverá el tema central de la obra, la intención del autor —ese para qué— y un esbozo somero del argumento. Un dicho y no dicho.

En cambio, el argumento, aun resumido, aporta más información: sobre los escenarios, los personajes, las escenas y la trama. Entiendo que si la sinopsis es una llamada de atención, para el editor o para el lector, el argumento cumple una función si acaso más publicitaria, en el sentido de que retiene la atención lectora (que ya ha parpadeado con la sinopsis) con el fin de atrapar al lector. Es verdad, son dos términos semejantes, incluso se utilizan a menudo como sinónimos, motivo por que tampoco debe agobiarnos la confusión. Veamos ahora cómo nos definen “argumento” en el Breve diccionario de términos literarios, de Demetrio Estébanez Calderón:

En narratología, se entiende por argumento la trama o “disposición artística del conjunto de acontecimientos que no son comunicados en una obra” (B. Tomachevski) según el orden en que estos acontecimientos aparecen. Dicho término se utiliza también para designar el sumario del asunto de una obra.

Cuando las novelas eran relatos que sucedían en un tiempo lineal, no resultaba tan complejo redactar su línea argumental, pero ahora que el tiempo objetivo —ese discurrir de principio a fin— se ha trastocado de tal manera que seguir el hilo de una historia para contarla de manera resumida se ha vuelto mucho más difícil, a veces casi imposible.

La palabra “argumento” proviene del verbo argumentar, es decir, probar o demostrar, o bien convencer, aunque también, según las entradas segunda y tercera del diccionario de la RAE (¡será por diccionarios!):

Asunto o materia de que se trata en una obra. Sumario que, para dar una breve noticia del asunto de una obra literaria o de cada una de las partes en que está dividida, suele ponerse al principio de ellas.

A mi entender: sinopsis = tema + para qué; argumento = tema + trama + estructura + escenarios + personajes.

¿Cuándo, entonces, escribir sinopsis, cuándo argumento? Supongo que eso dependerá del destinatario: es decir, en función de lo que el editor solicite, del espacio del que dispongamos para esa pequeña introducción y propaganda del libro, aunque siempre podemos encabezar el resumen con una sinopsis, casi a modo de titular, y seguir argumentando el resumen del contenido del libro.

De cualquier modo, sea sinopsis, sea argumento, redactarlo nos costará un congo, y es posible que no quedemos del todo satisfechos con el resultado, obnubilados como estamos ante el esfuerzo de haber puesto nuestro punto final al manuscrito, todavía emocionados y hasta turbados por la osadía de haber contado todo lo que nos atrevimos a contar, inseguros ante la calidad literaria de lo que acabamos de crear (sin que nadie nos pidiera tal cosa), angustiados ante la certeza de lo que se nos avecina: presentarlo “en sociedad”, difundirlo, moverlo, contarlo a los cuatro vientos, intentar colocarlo aquí y allá, venderlo venderlo venderlo venderlo, uf… , no sin antes… “reseñarlo”.

Ponerle el título ya fue difícil, pero también divertido, casi como elegir el nombre de un bebé o de un cachorro, haces una lista y vas descartando. Registrarlo, bueno, un trámite, como inscribir una partida de nacimiento o colocarle un pin a la mascota. La sinopsis, en cambio, otro cantar. Definir eso que acabas de parir con tanto esfuerzo, ¿cómo hacerlo bien cuando todavía no has recibido opiniones de tus futuros —y ansiados— lectores, si ellos son quienes habrán de valorarlo (si acaso)?

A falta de editor, siempre nos quedan esos lectores cero para darnos esa palmada en la espalda (encorvada después de horas y horas al teclado).

También ayuda un ejercicio de introspección por clarificar sin rodeos: ¿qué hemos querido contar y para qué hemos querido contarlo?

Redactar esa escueta pero endiablada sinopsis es ponerle el punto final no ya al manuscrito sino al libro, y comprender que, a partir de ese preciso instante, ya no nos pertenece. Esperar que, a partir de ahora, sean otros quienes nos lo reseñen, si la buena suerte nos viene de cara, si el libro se lee, si despierta algunas de las emociones que hemos buscado remover, si el momento nos es propicio… Si, si, si… Si la sinopsis, esa frase que ha de captarse con una ojeada, ha sido percibida entre tantas otras que también ansiaban colarse en nuestras miradas, tan distraídas.

Anuncios

7 comentarios sobre “Qué difícil es escribir la sinopsis

Agrega el tuyo

  1. Totalmente de acuerdo, Laura. Yo también usé a mi lector cero para que hiciera la sinopsis de mi novela. Si hubiera tenido que hacerla yo, no habría quedado un resumen tan objetivo y claro del argumento.

    Un saludo y mi enhorabuena por tu blog,

    Mayte

    Le gusta a 1 persona

  2. Buena entrada. Es difícil escribir una sinopsis de un escrito propio porque se conoce lo que se dijo pero nunca lo que no se dijo, esa resonancia que también es un decir y es quizá lo más potente de un texto. También es cierto que nunca se está seguro de la calidad del texto y por eso, excepto que se tengan pocos escrúpulos, es casi imposible autoelogiarse.

    Me gusta

  3. Es así, Seba, aun no teniendo abuela, que se dice, ese tipo de presentaciones deberían hacerlas los demás. Por eso, me parece tan interesante la posibilidad de los lectores cero y también el que interactuemos por aquí, con nuestros blogs, echándonos una mano, cuando hace falta. Pues, en definitiva, todos queremos que nuestros libros luzcan y eso es algo que no se consigue sin editor, pero, si nos entreayudamos, podríamos perfeccionarnos un poco. Un saludo, y muchas gracias por leerme y por comentar.

    Le gusta a 1 persona

  4. Hola Laura!
    Totalmente de acuerdo…¡qué difícil es escribir la sinopsis de tu propia novela! 😀
    Gracias a tus indicaciones he aprendido sobre lo que debe contener y no una sinopsis. Esto de tener lectoras cero es una herramienta muy útil porque de alguna forma le ponen a una los pies en la tierra.

    Saludos y que estés bien 😉

    Me gusta

  5. Hola Laura!
    Antes dejé un comentario, pero creo que no se guardó 😦
    Bueno, en él te daba toda la razón. Tú sabes lo que nos costó encontrar la sinopsis adecuada, buscar las palabras precisas para hacer justicia al contenido de la novela 😀
    Gracias a ti ahora sé mejor lo que debe ser una sinopsis y lo que no. Desde luego esto de poder contar con lectoras cero es un privilegio porque de alguna manera te ayudan a poner los pies en el suelo, que una cuando escribe tiende un poco a elevarse y pierde, lógicamente, el contacto con la objetividad 😀

    Besos y que estés bien 😉

    Le gusta a 1 persona

Comenta, no te cortes.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: