Oda al blog


 

Oh blog de mis sinsabores,

 

libreta en la nube.

 

Un rincón para mí para mí.

 

Para ti para tu primo,

 

y nadie más…

 

¿O sí?

 

Para esos seguidores,

 

queridos amigos,

 

desconocidos con avatares,

 

anónimos con logotipo,

 

lectores atentísimos,

 

que te hacen saber:

 

eh, hay alguien por ahí,

 

alguien que te lee.

 

Oh ¡milagro!

 

¿Alguien que me lee?

 

Sí, sí. Tus 197 seguidores,

 

Nada menos.

 

Por ellos vuelvo,

 

por ellos escribo y hasta lo edito.

 

Cosas personales,

 

o no siempre, o no tanto.

 

Cosas, cositas, cosas.

 

En mi blog,

 

mi queridísimo blog.

 

Diario, bitácora, híbrido.

 

Cábalas de escribidora;

 

textos por cortesía;

 

novelas por entregas.

 

Autoficción.

 

Sal al cuento.

 

Lecturas en Goodreads.

 

Eá, mi rincón en la nube.

 

Mi sitio en ninguna parte.

 

¿Un blog, no están pasados de moda?

 

Bah, y eso qué importa…

 

¿Quién pretende ser tendencia?

 

No seré yo.

 

Algo sobre mí,

 

About me.

 

Homepage, widgets, pluggins.

 

Palabrería de guiris,

 

Es lo que hay.

 

¿Un blog?

 

Solo un espacio

 

donde publicar

 

lo que te dé la gana…

 

¿Solo?

 

Sí, todo eso te permite.

 

Sin mendigar,

 

ni bailarle el agua a nadie,

 

solo a tus lectores,

 

que pa eso te siguen.

 

¡Y cuánto mérito!,

 

cuanta tenacidad

 

tienen algunos fans.

 

Así que sí, un blog,

 

¿por qué no?

 

De Blogger o WordPress,

 

qué importa, si son gratis…

 

(Bueno están los Premium,

 

ya, sin anuncios,

 

con dominios y todo eso.)

 

Pero para un amateur

 

bien vale un punto com.

 

Total, si lo importante

 

es ir haciendo.

 

Escribir a diario,

 

subir un artículo semanal.

 

Llenar esa página de contenido.

 

Hasta que Google se percata

 

y ya se va posicionando, ya.

 

Claro, hay trucos…

 

Sobre el Seo y qué sé yo…

 

Pero ¿quién habla aquí

 

de estrategias de mercado?

 

¿Quién le teme a tu pobre blog?

 

Solo pide algo de mimo.

 

Como un gato.

 

Que lo riegues con palabras,

 

Como esa maceta de perejil

 

que le pones a San Pancracio.

 

Que le teclees

 

tus renglones torcidos,

 

a falta de.

 

Y ya, ya aparecen

 

seguidores,

 

que le dan al botón

 

que lo siguen, al blog,

 

y que, a veces,

 

hasta votan.

 

Oh, cuanta ilusión

 

ver la estrellita roja,

 

la señal de que alguien leyó

 

esa tontería que acabas de escribir.

 

Qué importa el resto,

 

si hay alguien que anda por ahí…

 

Como cuando tirábamos botellas al mar.

 

(Pero esas nunca llegaron.)

 

Ahora, al menos sí que llegan

 

y a buen puerto.

 

Y haces amigos virtuales,

 

no sabes si virtuosos o no,

 

pero para el caso…

 

Oh, mi blog,

 

mi pobre blog,

 

qué abandonado te tengo,

 

con lo mucho que te quiero…

 

Mi jomesuitjome en la red,

 

ahí donde puedo escribir en pantuflas.

 

En bolas, si quiero.

 

Que mi blog, el desnortado,

 

ni se chiva ni se arruga,

 

y ahí sigue,

 

impasible,

 

aun cuando me jaquean la cuenta.

 

Fiel como la voz de su amo.

 

Y eso que soy un sintecho…

 

(que también en esto hay categorías),

 

pero, aun así,

 

entre cuatro cartones,

 

me las apaño,

 

para seguir con el empeño.

 

Porque yo a mi blog

 

lo quiero.

 

Lo amo con todas las letras.

 

Le tengo apego, bah.

 

Pues sin mi blog no soy nadie.

 

Y sin ti no soy maga.

 

Y contigo escribo nebulosa,

 

pero escribo.

 

9 comentarios sobre “Oda al blog

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  1. Afortunada tú, querida maga, con capacidad para escribir diariamente… Yo, como buena desblogada mental, me doy con un canto en los dientes si soy capaz de hacerlo cada dos meses… Un placer contarme entre tus 197 seguidores.

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  2. Oh, no se sabe… ¿Y si ese estado de “desblogada mental” fuera señal de una vida intensa, de prudencia? Tantas veces escribimos por no perder la mano. O los papeles.
    Un placer enorme contar contigo.

    Le gusta a 2 personas

  3. Bueno, aquí seguimos. Creo que en el tema de los blogs lo importante es hacer lo que a uno le gusta, sin esperar mucho más. Y siempre es mejor tener la esperanza o la ilusión de que cuatro gatos te lean que dejar olvidadas las historias en una libreta arrinconada en el cajón. Un abrazo.

    Le gusta a 2 personas

  4. Eso pienso. Y almacenar los dos: el blog en la nube y las libretas en el cajón. Si llega un apagón, quedan los cuadernos y, si se apolillan, sigue el blog por ahí flotando. Lo que importa es ir haciendo, mientras se pueda. Un abrazo.

    Le gusta a 2 personas

  5. Lo que está en la nube seguirá ahí hasta que el portal desaparezca. Lo del cajón sobrevivirá hasta que algún descendiente lo recicle en el contenedor azul o lo utilice para encender la estufa (salvo que alguien más sensible opte por publicar los relatos del “friki” tatarabuelo o tío tatarabuelo que escribía en los ratos libres). Un abrazo.

    Le gusta a 2 personas

  6. Nos une nuestro querido don Pablo, gracias a Note he llegado aquí 🙂 Me gusta tu rinconcito, felicidades por él 🙂 Te contaré un secreto…; en el ciberespacio hay una blogtella que navega sin rumbo, abordo viaja una garabata mecida por las olas, vientos y la deriva … y sobre ella escriben mensajes, historias, cuentos, poemas… 🙂 es una curiosa blogtella, un bonito reto garabatoliterario. Te la dejo por aquí por si algún día te apetece recogerla en tu orilla 🙂 y jugar. ¡Un saludito!.
    https://tecuentodeviajes.wordpress.com/2018/01/31/el-viaje-de-la-blog-t-ella-blogtella/

    Le gusta a 1 persona

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