A la sombra


Mi barrio cumple cien años, y digo “mi barrio” aunque ya no vivo ahí. Igual ese será siempre mi barrio, porque —lo sé— allí se quedó mi sombra. Me lo han dicho y escucharlo solo me confirmó lo que ya sospechaba: algo mío se quedó allí para siempre. Sí, olvidé algunas otras cosas en la mudanza (la bici, las piedras, el alambique, el cuezo), pero no se trataba de eso, de esos objetos que olvidé sacar del trastero pese al apego que les tenía. Era otra “cosa” lo que había olvidado, lo que se me escapó. ¿Pero qué?

Mi sombra. Eso era. La bici, las piedras, el alambique y el cuezo, todo eso lo doy por perdido. Alguien, el nuevo inquilino, se lo habrá llevado al contenedor, supongo. Pero ¿y mi sombra? ¿Volveré algún día a recuperarla o la dejaré vagando por aquellos andurriales? No sé… ¿Darla por perdida como tantos enseres que se acaban extraviando en tantas idas y venidas?

Home, no sé: era mi sombra. ¡Mi sombra! Que ahora ni sombra no hago, ahora. Al principio no la eché tanto de menos: días tan lluviosos, siempre nublados, el invierno más oscuro, eludían proyectar sombra. Las noches sin luna, más de lo mismo. Pero, a medida que la primavera arraiga, aunque intermitente, pues voy notándolo…

¿Dónde voy así, sin sombra?

¿Será por eso que escribo poco o casi nada?

Estoy de baja, me sellé el volante yo misma, por las dudas. Bah, mientras tanto leo y leo y sigo leyendo, pero esas lecturas no siempre me consuelan. Ni siquiera lo hago con devoción; tengo prejuicios, cazo gazapos y no puedo evitarlo.

En fin, llegarán otros tiempos, o me adaptaré a vivir así, sin sombra, que ni sombra no hago. Sí, me acostumbraré, qué remedio.

Pero, fíjate qué cosas, una sombra acompaña. Como un ángel de la guarda, dulce compañía que no te deja ni a sol ni a sombra, ay. Sí, para escribir es imprescindible, una sombra. ¿Quién, sino, te guarda las espaldas, horas y horas, mientras te quedas sentada, tecleando, rumiando, corrigiendo? ¿Quién?

Y mientras intuyo que mi sombra —vestida con la bata de cuadros, el uniforme de La Colonia— debe de andar muy ocupada con los preparativos de ese aniversario, el centenario de un barrio que se empezó a construir en 1918.

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