Demasiadas palabras


En la literatura francesa hay dos tipos de novelas: la nouvelle (novela corta) y el roman (novela larga). En nuestra literatura, aunque existan ambos formatos, la novela corta y la larga, no hay un término para nombrarlas.

Hace poco leí que para que una novela fuera publicada (en España) debía tener una extensión de entre 60.000 a 100.000 palabras. Ese criterio excluye las novelas cortas, esas que tienen menos de 150 o 200 páginas. Parece ser que un editor no se arriesgará a publicar un texto así de breve, a no ser el de un escritor reconocido.

Ojeando algunas convocatorias de premios literarios, ya había notado esa exigencia acerca de la extensión. Eso me había disuadido, porque a mí me gusta escribir novelas cortas (y tampoco derrocho ese optimismo de optar a esos laureles).

Pensarán que solo escribo novelas cortas por no tener mucho que contar o por pereza. Reconozco que el enfrentarme a escribir (y terminar) una “novelona” me da palo. Las cosas que tengo que contar no tienen que ir todas en un mismo saco. Es lo que pienso.

Como lectora, tampoco me gustan las novelas demasiado gruesas. Y eso que soy lectora voraz (suelo leer tres o cuatro libros a la vez). Para que una novela gorda me merezca la pena tiene que estar bien escrita. Tiene que ser una obra maestra. En cambio, si es un libro delgado y no es lo mejorcito, el mal trago pasa antes. Si es bueno, le aplico “lo bueno si breve, dos veces bueno”.

En la mayoría de las novelas que pillo por ahí, me sobran de cincuenta a cien páginas. No exagero. 20.000 palabras de más no es cosa baladí… Lo que me cuenta el escritor, ya está contado en poco más de cien páginas. Como mucho, 150. El resto, paja. Repetición. Encaje. Rizar el rizo. Bla, bla, bla.

Estirar la cuerda para darle el gusto al editor… que se sentiría inseguro ofreciendo una novela corta. ¿Por qué? En el fondo creo que no está convencido de lo que publica y cae en el error de creer que al lector lo convencerá con esas páginas de más. Extrapolar el rumor de que el tamaño importa a la literatura produce engendros.

A mí, como lectora, me sobran. Me aburren y, a veces, me empalagan, esas páginas extras.

Por eso, como escritora, procuro no caer en el error (tampoco ningún editor, hasta ahora, me ha pedido que alargue la historia…)

Las novelas largas, las buenas, son fabulosas. ¿A quién no le entusiasma perderse unos días y regresar cambiado, como después de un viaje? Pero tienen que ser muy buenas.

Sino, ¡corta por lo sano!

Y si el editor insiste en ese margen de 60.000 a 100.000 palabras, por mí bien puede repetir un capítulo, un corta y pega del capítulo más complejo o del más bello. Quizá necesite de una segunda lectura, para comprenderlo o para disfrutarlo. Ese ejercicio sí que estoy dispuesta a hacerlo. Pero que me vuelvan a contar lo mismo o me trufen los episodios de tropezones, ¡no!

Menos es más en casi todos los ámbitos, al menos en lo estético. ¿Por qué no seguir la máxima en literatura?

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4 comentarios sobre “Demasiadas palabras

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  1. Hola Laura,!!! Lo que tú eres también es ensayista…me gusta cómo pones a tus lectores a pensar y a decidir si una cosa o la otra, si es mejor o peor, cómo vas dialogando con tu lector, como lo mueves, lo confrontas, lo animas…
    Un abrazo, Laura,

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  2. Personalmente prefiero los libros que no son muy extensos. Esos que se pueden leer rápidamente. He leído también novelas de 1000 páginas o más y de verdad, que una no ve en que momento poder terminarla. Noto además, que con esta extensión el escritor bien hubiera podido hacer 3 o 4 novelas.
    Si la trama es interesante y engancha al lector, 400 o 500 páginas, se leen rápidamente, pero si no es así, es casi una tortura china difícil de soportar. Creo como tú, que lo corto es dos veces bueno. Que al terminar de leer ese libro quedemos con ganas de más, que de cabida para que nuestra imaginación comience a volar.
    Por lo general leo en pantalla digital y siempre me cercioro a la hora de leer y me decanto por la que no sea muy extensa, a no ser que me atrape en la primera linea como lo hizo “La Sombra del viento” o “Los pilares de la tierra” por mencionar algunas que son muy largas, pero que te mantienen la expectativa hasta el final.
    Querida Laura. Me ha encantado tu post.
    Un gran abrazo

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  3. A mí me cuesta leer en pantalla. Es un problema porque tampoco se puede imprimir (la tinta es más cara que la sangre humana, dicen). Vista cansada. Feliz tú que todavía puedes. Y como se dice: que santa Lucía te conserve la vista. Un abrazo para mi querida Lucía.

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